domingo, 26 de abril de 2009

Un chico reza

Joven y orante,
Tumbado en la arena
Blanca,
Las alas desplegadas,
Se prepara para la batalla.
Abba, Abba, Abba.

Los amigos, los padres,
El demonio,
La novia,
El futuro…
Ve el futuro
Que ora,
En mil imágenes.
Y el pasado,
La señal de la cruz,
El horizonte,
Tras la colina…
Abba, Abba, Abba.
Perdón, gracias,
Valentía,
Fuerza
Y poder cedido.

Por el rostro
Lampiño
Corren las lágrimas,
Sedientos
de alma.
Abba, Abba, Abba.

Sabe lo que espera
De Él
El Dios de todas
Las cosas y los seres,
La cálida
Voz que a veces
Asoma en su vida,
Anhelante, presencia.
Abba, Abba, Abba.

Yo me doy,
Pero no desaparezcas,
No quiero perderte,
Nunca,
Nunca quiero que mi alma
Se separe de ti,
Tras los latigazos,
La cruz
Y la humillación
De la carne viva.
Abba, Abba, Abba.

Ata mi espíritu
A esta arena de desierto.
Jamás volaré,
Aunque mis palabras
irán lejos.
Jesús nació
Para quedarse en la tierra.
Amén, Abba,
Un beso, Padre,
Papá, papá, papá.


Eduardo Martínez-Rico

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