martes, 7 de abril de 2009

El sueño de Arturo

Sueña Arturo
cuando era joven
y soñaba con una mujer
joven, dura,
de senos tersos
y hocico de miel.
Sueña con Ginebra
cuando aún no había nacido
Ginebra,
llena de gracia,
de vida
y de algo más
que escondía en su pórtico
de acero
y cerveza lleno.

Sabe Arturo
que le está engañando
con el mejor de la mesa,
su querido, su amado
caballero.

Sueña Arturo
con los dos jóvenes
entrelazados
entre gemidos,
cabalgados por la pasión,
sus dedos explorando
los rincones de su cuerpo.

Piensa Arturo
con claridad
qué hacer con la traición,
y sí sabe qué hacer,
libertad para su amada,
libertad para su amado.
No va a perder,
tontamente,
tanta Reina,
tan gran caballero.
No lo va a hacer,
por más que no pueda
cruzar las puertas
su cornamenta
y el jugo regio de su mujer
no pare de fluir
por los cuatro arroyos
de Camelot.


Eduardo Martínez-Rico

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