lunes, 13 de abril de 2009

Habla la yegua

De la profundidad
Surgió la espada
Y el lago quedó en calma
Con el hada
Flotando en la superficie
Del mal.

Una espada para un reino,
Un rey para Camelot
Y un caballero
Para la Reina.

Soy la yegua de Ginebra,
Su mejor amiga
Y consejera,
El fruto legendario
De su amor
Por Lancelot.

¿Cuántas veces no habré yo
Puesto mi grupa
Para su recreo,
En lo hondo del camino,
En el fondo del bosque?

Ella grita y Lancelot
Canta el día del éxtasis.

Mascullan placer
Para apoderarse de Camelot,
Pero luego lo abandonan,
Pues adoran a Arturo
Y son sólo sujetos del destino,
Fieles flechas
De un paraíso llamado Camelot.


Eduardo Martínez-Rico

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