martes, 5 de mayo de 2009

Diamante

Nadie enseña a ser hombre.
Te enseñan el camino,
Los golpes,
Los besos y abrazos.

Vamos asimilando
Los frutos y los huesos
De la vida,
Y cuando nos damos cuenta
Nos vamos a morir.

Nadie enseña a ser hombre.
Nadie enseña a amar
Ni a odiar
Ni a morir.
Uno va aprendiendo
Día a día, hora a hora,
Minuto a minuto.

Las desgracias ajenas
Nos duelen
Y nos recuerdan
Lo que tenemos.
Cuando nos golpean,
Más duele el orgullo
Que el palo.
Hay que ser fuerte,
Pero también flexible,
E inteligente.
Las tres cosas a la vez
Es difícil.

El padre enseña al hijo,
Pero no a ser hombre.
El profesor enseña al alumno,
Pero no a ser hombre.
El maestro enseña mucho
Al discípulo,
Pero no el todo
Que es el ser hombre.

El ser hombre
Es una obra de arte,
Un diamante,
Y cuando ya está hecho
Ya comienza a perderse.

Es un planeta
Sufriente
Que goza en el proceso,
Muy sensible,
Algo grande
Expuesto a los zarpazos
De la vida.


Eduardo Martínez-Rico

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