sábado, 3 de abril de 2010

En el cementerio

Abuelos míos, abuelos nuestros, que vuestra luz que ahora descansa vive y goza en otro lugar y otro cielo, también en éste, ilumine nuestra marcha por la vida. Ayudadnos a ser felices y a no hacer mal, el mínimo posible. Que nuestros errores nos sean fructíferos, que nos ayuden a hacer grandes cosas y que éstas nos sirvan a nosotros y a los demás.
Vosotros que os quisisteis tanto, que tan enamorados estuvisteis, ayudadnos a vuestros nietos a encontrar o afianzar el amor que nos llena, para que cuando nos llegue la hora de descansar con vosotros, aquí o en otra tierra, sonriamos plenos y viajemos a la otra vida, tan conectada a ésta, sólo una vida.
Ésta es mi oración y petición a vosotros, abuelos míos, abuelos nuestros, al pie de vuestra tumba, y a los familiares que descansan aquí, en este cementerio, bonito y florido, que mira al mar y a la vida eterna.



Puentedeume, 1 de abril, 2010


Eduardo Martínez-Rico


Publicado en el blog "Los días de Ícaro".

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