martes, 2 de noviembre de 2010

No hay más camino para verte





No hay más camino para verte que el de amarte. Cuando te escapas fluyes, cuando fluyes te encuentro. Bienaventurada, bienamada, bienhallada la heraldo que te trajo a mi lecho. Canto y bailo por tu amor, bebo por tu olvido, escribo y te recuerdo. Tus cabellos son la brisa que amaneció en mi pecho. Tus ojos no me miran, porque miran a un espejo. Te veo y te deseo, pero también te olvido, fruto de mi huerto. Cuando pasas a mi lecho sabes que te amo. Cuando pestañeo ante tu figura de metal, claveles, sabes que te amo. Pero amo a muchas. Tengo el corazón tan roto que mis pedazos andan repartidos en estrellas, de tus labios, estrellas. Amada es la que es amada, amante es la que ama. Amada y amante, cuando te beso sé que por fin me tengo entero: toda tú, toda yo, nosotros. Todo.

Eduardo Martínez-Rico, 2010
Foto E.M.R.

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